¡Quiero ir al Carnaval!
El concepto carnaval será desarrollado a partir de comprenderlo como un hecho en el que existe una celebración y dependiendo el tiempo y lugar será definido si es que existiera una relación con el culto que pudiera ser adecuada y vigente o incluso fuera del culto religioso.
El carnaval que se lleva a cabo en distintas partes de las ciudades del país de México y para ser más específica en pueblos o comunidades, corresponde a una herencia indígena que indudablemente mantiene un vínculo con el periodo novohispano, donde españoles han llegado a evangelizar a indígenas para la conversión de sus cultos por una religión cristiana y de ahí la manifestación propia en tiempos previos a la cuaresma.
Cuando pensamos en carnaval, imaginamos una celebración, una fiesta y en automático está ligada a la música, indumentaria y danza principalmente ya que la narrativa que la envuelve dependerá del propio contexto: si mantiene relación con una idea, un personaje o una fecha en particular. Comenzando a entender el carnaval desde lo general a lo particular, habría que entender las variables que existen no solo en México sino también en otros países en donde desde el propio vestuario, la música o danzas determinan el reflejo de una cultura y folklore.
A partir de este momento anunciaremos el término carnaval como el conjunto de personas que participan en una actividad en la que de acuerdo a sus costumbres: se visten, danzan y viven una conexión con dicho espectáculo. Para comenzar a entender la razón por la que el carnaval es visto desde dentro y desde fuera, comenzaré exponiendo la expresión: ¡Quiero ir al Carnaval!, el primer acercamiento que tuve a un “carnaval” o fiesta patronal fue a la edad de 15 años, con una memoria y razonamiento adecuado para haber dejado grabadas esas imágenes peculiares hasta el día de hoy. Siendo adolescente y de ciudad, en una visita en la comunidad de Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca - viví por primera vez el carnaval, en el que sentí el carnaval, aunque todo alrededor era completamente desconocido, personajes fantásticos: con sombreros, mascadas, chicote, espuelas, chivarras…
En la mayoría de las danzas que se conocen de Oaxaca, surgen desde la época colonial siendo reflejo de algunos grupos autóctonos que resisten a dejar sus tradiciones, al intentar ser adoctrinados continuaron con sus danzas y esto se convirtió en que fueran relacionadas estas danzas con el demonio y encontrar en algunas representaciones la presencia de la máscara del diablo o incluso el baile de los diablos con esta misma connotación.
Las máscaras son un reflejo de rostros que después de la embriaguez, busca reflejar el alcohol que han tomado posterior a su jornada laboral en lo que el ganado descansaba después de un largo trayecto, si bien hemos de observar las máscaras: se caracterizan por un tono de piel oscura, todo rubio lleva su propia máscara y entonces habría que hablar de la importancia de los oficios alrededor del carnaval como artesanos, sin artesanos no habría carnaval; como el talabartero quien trabaje las chivarras y el maestro Alejandro Vera1 creador de máscaras de madera que simbolizan la expresividad de estas danzas, particularmente en esta región.
- “Mahoma no he dejar aunque me lleven los diablos”
Quedándose así bailando dos o tres chilenas los diablos.
El diablo es caracterizado por una máscara muy expresiva en su gestualidad, usando un saco, botines lustrados, mascada, chivarras, chicote reflejando al diablo como un señor rico que domina al resto con su figura elegante.
Con frecuencia el amarillismo de los medios de comunicación, desvirtúan la parte cultural al robar la atención del hecho con accidentes propios de los eventos como el uso de pólvora o riñas propias del alcohol entre los visitantes y otros elementos que se desprenden del mismo. Es decir, el no rotundo al querer ir al carnaval era por creer que solo son costumbres de pueblo y que si bien, sí son costumbres de pueblo son bellas en folklore, el cual debo reconocer en mi familia nunca se inculco. Así que conforme avanzan los años se siguen desprendiendo noticias sobre inseguridad con relación a los carnavales pero no propias del carnaval, es el caso de los 3 estudiantes que murieron de regreso de un carnaval2 o el hecho de existir pólvora, cohetes o mosquetón que provocan rechazo ante perspectivas citadinas.
Ver estos personajes del carnaval entre calles con sus capas, plumas y máscaras es sinónimo de disgusto ante los que pasan en automóvil intentando no ser sorprendidos en un alto o una esquina por el carnaval y en consecuencia tener que modificar la ruta por la “n” cantidad de molestias que el carnaval pueda ocasionar en la ciudad por no entender y no necesariamente el no querer ser parte de el. En un alto comenzaron a verse detrás de un autobús unas cabezas con plumas, vestuario llamativo en color, capas y máscaras, cerca de 4 o 5 personas que comenzaron a caminar para intentar cruzar la calle en su turno, pero el automóvil y su chofer en la creencia que detrás de ellos vendrían más y habría que esperar a dejar pasar a todos, el carro decidió pasar de prisa antes que ellos. Es decir, el automóvil y el chofer evitaron el carnaval a toda costa. Esta perspectiva es irritable porque aquellas personas que solo estaban bajando de una ruta porque seguro iban o venían del mismo carnaval, orgullosamente portaban su traje, con elegancia y satisfacción y si nos regresamos a los pueblos, a las comunidades o barrios, esto son tradiciones que se inculcan de generación en generación y que es bien dicho decir, lo llevan en la sangre.
El baile de los Rubios hoy en día lo bailan desde niños pequeños quizá entre 5 años, que si bien no dominan la coreografía perfectamente les han permitido sumarse a bailar vestidos de rubio al igual que aquellas personas que ya llevan más de 50 años de sus vidas dedicados al mismo baile, antes esto no estaba permitido, sólo podían bailar y ser un Rubio cuando llegaban a una edad madura y era impensable que tan solo un joven o adolescente pudiera unirse. Si esto ha cambiado es porque las tradiciones han cosechado lo que varios sembraron, el interés porque sus familias continúen con este legado.
Las máscaras como eje central de este discurso han evolucionado en la danza de los Rubios y los Diablos, anteriormente se utilizaban máscaras más sencillas por la condición económica, incluso haciendo uso de máscaras de luchadores como la del Santo, pero hoy en día se ha desarrollado una propia identidad con la máscara, de ser un proceso completamente artesanal, hasta llegar a ser completamente una máscara con rasgos específicos que el danzante quiera llevar y en algunas ocasiones una máscara nueva para cada año.
Con estas líneas en las que he explicado la importancia del carnaval desde la conexión de quienes lo viven y construyen, quisiera expresar que el carnaval en Oaxaca como en otras comunidades son parte de nuestra historia, porque si bien surgen y se construyen desde la colonización, hoy en día permanecen entre nuestro día a día, porque culturalmente es algo que por lo menos en México perdurará y si hay que hablar de carnaval.
Así mismo el interés por mi profesión me ha llevado a vincular el arte con el folkore y si he de decir ¡Quiero ir al Carnaval! porque si no he de vestirme de Rubio, Diablo o Maria Lencha, comprendo que hay una historia cultural dichosa de admirar.
Sin duda para cada máscara hay una danza que contar y mucho más una historia de reconstruir, porque es bien sabido que los historiadores tratan de entender, estudiar y justificar la razón de cada tradición que sobrevive y las modificaciones que han tenido con el paso del tiempo y si está de acuerdo conmigo querido lector ¡Quiero ir al Carnaval!
1 En 1992 empezó formalmente con su taller de labrado de máscaras de diablos para la fiesta de Juxtlahuaca. El maestro Vera asegura que el diablo le ha dado la libertad de expresarse artísticamente: “Al diablo nadie lo conoce, es una sugestión que tenemos, que representa al mal. Si existe o no existe, no podría investigar. Lo hago como yo quiero, y nadie me puede decir que estoy mal”..En 1992 empezó formalmente con su taller de labrado de máscaras de diablos para la fiesta de Juxtlahuaca. El maestro Vera asegura que el diablo le ha dado la libertad de expresarse artísticamente: “Al diablo nadie lo conoce, es una sugestión que tenemos, que representa al mal. Si existe o no existe, no podría investigar. Lo hago como yo quiero, y nadie me puede decir que estoy mal”.
2 El 23 de febrero de 2020, los estudiantes de medicina Ximena de 22 años de edad, Antonio de 25 años y Francisco de 22 años acudieron al municipio de Huejotzingo para presenciar las fiestas de carnaval. El lunes 24 de febrero, las cuatro personas fueron localizadas sin vida en la junta auxiliar de Santa Ana Xalmimilulco
Diego Huerta. (2019, 17 de marzo). EL diablo de Juxtlahuaca. [Video] You Tube . https://youtu.be/mmjK1odCAD0
Ruta Oaxaca.(2020, 8 de agosto).Danza de los Rubios de Santiago Juxtlahuaca. [Video] You Tube . https://youtu.be/6bB7ocq3wMI
Pepe Velázquez.(2019, 30 de julio).Danza de los Rubios/Santiago Juxtlahuaca/Guelaguetza 2019. [Video] You Tube https://youtu.be/ZZO2KB0oWcY
Redactado por Fabiola Vera Gasca
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